La hemofilia es una condición hemorrágica, que altera la coagulación de la sangre. Se trata de una condición genética que sucede cuando el paciente carece de la proteína necesaria para dicho proceso. Esta proteína se conoce como factores de coagulación

Los problemas relacionados a la hemofilia se producen debido a la falta de factores de coagulación. Éstos se encargan de hacer que la sangre logre tomar el aspecto gelatinoso necesario para detener los sangrados. Debido a esto los pacientes que sufren de esta condición pueden perder grandes cantidades de sangre de pequeñas heridas. A continuación, hablaremos de las causas y algunos síntomas que constituyen a este trastorno.

Causas de la hemofilia

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Causas de la hemofilia

La hemofilia es un trastorno sumamente raro que, como queda dicho, se produce de forma hereditaria. Ésta se produce debido a un gen recesivo, relacionado al cromosoma X. A diferencia de las mujeres, los hombres poseen sólo una copia de dicho cromosoma. Debido a eso, este problema se presenta más a menudo en pacientes masculinos.

También es posible que la hemofilia se produzca debido a una condición autoinmune, aunque esto es menos común. Esto sucede cuando el organismo del paciente genera anticuerpos que atacan a los factores de coagulación. Cuando esto sucede, dicha proteína no puede cumplir correctamente su función, permitiendo que se produzcan sangrados sumamente graves y excesivos.

Síntomas de la hemofilia

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En los casos más comunes, los primeros síntomas de la hemofilia hacen su aparición cuando el paciente es un bebé. El síntoma más frecuente es un sangrado excesivo durante una larga duración. Además, el paciente puede presentar golpes, moretones y hematomas sin ninguna razón aparente. Es posible que los síntomas aparezcan cuando el paciente se someta a una cirugía o sufra una lesión seria.

Por otra parte, existen casos sumamente severos en donde el paciente sufre de hemorragia interna sin ninguna razón aparente. Esta se presenta, sobre todo, el las rodillas, codos y pies. A su vez, estos casos de hemofilia pueden producir hinchazón y dolor articular. Por otra parte, el paciente puede llegar a sufrir sangrados espontáneos. Por ejemplo, el paciente puede padecer de sangrado nasal o sangrado en la orina y las heces.

Tratamientos para la hemofilia

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Tratamientos para la hemofilia

El principal tratamiento para la hemofilia tratará de reponer el factor de coagulación del cual el paciente carece. Esto se puede lograr a través de una terapia intravenosa de reemplazo. Esta terapia suele utilizarse para prevenir o detener los episodios de sangrado que sufra el paciente. Es por eso que algunas personas la realizan de forma frecuente.

En algunos casos más leves, ciertos medicamentos pueden ser necesarios para tratarla. La desmopresina, o DDAVP, puede ayudar al organismo a producir mayores cantidades de factor de coagulación. A su vez, los antifibrinolíticos pueden prevenir la desintegración de esta proteína. Por otra parte, los sellantes de fibrina ayudan a promover la coagulación de la sangre cuando se produce una herida.

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