El embarazo constituye una etapa hermosa tanto para la madre como para el padre. Representa un período maravillo, donde la madre percibe sensaciones y vivencias únicas, que solo en este proceso se pueden disfrutar de ellas. El sentir ese pequeño ser amado que crece y se desarrolla dentro de nosotras, es una sensación que colma de dicha y felicidad sin igual. Además, las molestias ocasionadas durante la gestación, se compensan con los mimos y atenciones que recibimos de todas las personas que nos aman. Sin embargo para que todo transcurra con normalidad, son importantes los exámenes prenatales y evaluaciones. Par así, monitorear proceso de desarrollo y crecimiento del niño. La prueba de amniocentesis, constituye uno de las pruebas más importantes.

Prueba de amniocentesis: ¿Para qué sirve?

La amniocentesis, consiste en un estudio que se realiza durante el período de gestación. Con el fin, de recopilar información del proceso de desarrollo y crecimiento del bebé. Se hace a partir de una muestra que se toma del líquido amniótico, que protege al niño en el útero materno. Esta prueba, se realiza tanto a la madre como al bebé, durante el período de gestación. Con el fin, de controlar el bienestar y la salud de ambos.

prueba de amniocentesis

 

También, permite diagnosticar y/o detectar alteraciones o malformaciones que podrían poner la salud del niño en peligro. Igualmente, permite determinar cualquier anomalía o deformación congénita o cromosómica que pueda estar desarrollándose durante el proceso de crecimiento.

¿En qué consiste la prueba?

La prueba de amniocentesis, consiste en un estudio complejo que se practica durante el período de gestación o embarazo. Con el propósito, de recolectar datos e información sobre el proceso de formación, crecimiento y desarrollo del niño dentro útero materno. Dicha información, se recopila a partir de una pequeña muestra del denominado líquido amniótico. Cabe resaltar, que el propósito fundamental de realizar esta prueba, es determinar si el niño viene defectos o alteraciones genéticas o cromosómicas. Como por ejemplo, el síndrome de Edwars, de Down o de Turner, etc.

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Es necesario, alertar, que existen ciertos riesgos que se deben asumir al momento de realizar esta prueba. Aproximadamente, el 1% de las gestantes que se someten a la amniocentesis pierden al niño. Aunque, también es necesario expresar que el nivel de preparación y cualificación científica técnica de los profesionales es de un nivel más elevado y competitivo. Lo cual, minimiza los riesgos y aumenta las posibilidades de un diagnóstico más acertado.

¿Cuándo se debe realizar la prueba y qué riesgos conlleva?

La prueba de amniocentesis, se realiza por lo general cuando la madre transita entre las 15 a 20 semanas de gestación. Cualquier mujer en estado de embarazo, puedo optar por la realización de esta prueba. No obstante, solo aquellas que presentan algún riesgo de que su bebé desarrolle problemas o malformaciones genéticas o cromosómicas, son las mejores candidatas.

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La amniocentesis, constituye un proceso altamente invasivo. Sin embargo, contiene un  mínimo riesgo o peligro de provocar un aborto espontaneo. También, otros motivos para practicarse una prueba de amniocentesis son; la necesidad de descartar o determinar una infección intrauterina. Asimismo, para el control de la salud del bebé si se presenta un cuadro de sensibilización sanguínea, como el factor Rh. Aunque la utilización del ultrasonido de  Doppler, es hoy una alternativa, en este caso.

¿Qué defectos congénitos se pueden detectar con esta prueba?

A través de la amniocentesis, se pueden detectar las siguientes malformaciones congénitas:

  1. Cualquier malformación cromosómica, como síndrome de Down; síndrome de Turner o malformación que afecta el sexo del niño en gestación. Trisomía 13 o síndrome de Bartholin-Patau. Trisomía 18 o El síndrome de Edwards, entre otros. Los cuales, si bien pueden ser diagnosticados por esta prueba, no se puede determinar su gravedad.
  2. Múltiples y diversos trastornos que pueden detectarse en la información genética que aporta el líquido amniótico. Como la enfermedad de Tay-Sachs, la fibrosis quística, entre otros trastornos. Esto, si existe un riesgo elevado para el bebé de padecer alguno de estos síndromes o trastornos genéticos, ya sean hereditarios o por otros factores.
  3. Puede detectarse además, los defectos en el tubo neural. El cual, es una formación o estructura que se desarrolla en el embrión que da origen al sistema nervioso central.

Es necesario resaltar, que a través la prueba de amniocentesis no es posible la detección de todas las malformaciones y defectos congénitos del niño. Tales como el síndrome de fisura de paladar, o el de labio leporino. Estos pueden ser detectados por el ultrasonido, el cual se efectúa en el segundo trimestre de gestación para las madres que optaron por realizarse esta prueba.

Procedimiento y duración

La amniocentesis, por lo general tiene una duración de 20 a 30 minutos en su procedimiento. Antes de la prueba, se realiza un test de ultrasonido durante el tercer trimestre. Con el propósito, de obtener la talla del bebé y observar su desarrollo anatómico. Durante el procedimiento, se repite un ultrasonido para ubicar un sitio en la bolsa para tomar la muestra del líquido amniótico. Con la finalidad, de estar lo más alejado del bebe y de la placenta posible. Esto, minimiza los riesgos de afectar el proceso de gestación del niño en desarrollo.

Posteriormente, se introduce una aguja larga a través del vientre con la guía del ultrasonido para tomar la pequeña muestra del líquido amniótico. Proceso que tiene un tiempo de ejecución, de al menos 30 segundos. Es de resaltar, que dicho líquido que se extrae será remplazado, pues el niño podrá producirlo. Durante el proceso, podrás sentir algo de dolor, pero se puede optar por el uso de anestesia local en el vientre.

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Luego de culminado el proceso, el médico especialista podrá utilizar el monitor fetal externo. Con el fin, de escuchar el ritmo cardíaco del niño. Así, estar seguro de que todo está bajo control y en total normalidad en el vientre de la madre. Cabe la salvedad que si la madre es factor Rh-negativo, será necesario la aplicación de una inyección de inmunoglobulina Rh. Posterior a la realización de la prueba. Sin embargo, si el padre es igualmente factor Rh-negativo, se omitirá este importante protocolo.

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