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Síndrome de las piernas inquietas: Diagnóstico y tratamiento

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El síndrome de las piernas inquietas se trata de una condición neurológica en la cual se siente un impulso exagerada a  mover las piernas debido a un dolor o malestar en las mismas. Así mismo, en algunos casos se debe a una lesión que acontece en los nervios periféricos.

Este síndrome se ha tratado como una condición genética debido a que las causas no se encuentran muy claras. Esto ha sido en gran medida porque la gran mayoría de los pacientes poseen antecedentes familiares que así lo demuestran.

Índice

  1. Síntomas comunes del síndrome de las piernas inquietas
    1. Diagnóstico del síndrome de las piernas inquietas
    2. Tratamientos para este síndrome

Síntomas comunes del síndrome de las piernas inquietas

El síntoma principal es la sensación desagradable de mover las piernas sin control alguno incluso en situaciones de reposo. El malestar logra ceder al momento de lograr mover las piernas. Es común que ocurra en las horas nocturnas cuando se está descansando en la cama.

Un gran porcentaje de los casos manifiestan movimientos que son involuntarios mientras se duerme. Así mismo, sucede en momento de reposo mientras se encuentran sentados o acostados descansando.

Los síntomas específicos refieren a una sensación desagradable en las piernas lo que conlleva a  movimientos inconscientes. Esta situación impide que el individuo no logre conciliar el sueño fácilmente. Durante las horas diurnas el malestar puede ceder un poco y ser menos frecuentes.

Diagnóstico del síndrome de las piernas inquietas

Para lograr diagnosticar la condición aparte de los síntomas notables en el cuerpo se realizan exámenes clínicos que facilitan el proceso. Uno de ellos son los análisis de sangre en donde se miden los niveles de hierro y ferritina. También podrían realizarse exámenes de laboratorio en donde se determine las condiciones del sueño. Con el fin de medir la calidad del sueño y que tan recurrentes sean los movimientos.

Se realizan estudios de electromiografía y conducción nerviosa los cuales determinan las condiciones nerviosas periféricas. Finalmente, se realizan ecografías de parénquima cerebral por medio de una técnica de neuroimagen que determina el daño neurológico.

Tratamientos para este síndrome

Existen dos tipos de tratamientos aquellos basados en las medidas no farmacológicas y las medidas que si lo aplican. Todo dependerá de las condiciones y como se manifieste el caso. Cuando se aplica un tratamiento sin el empleo de medicamentos es importante seguir las recomendaciones dadas por los especialistas.

La principal de ellas es que debes mantener las horas de sueño reguladas, así como, realizar ejercicios físicos moderados. Es importante reducir el consumo de bebidas energizantes como el café. De igual modo se debe retirar el consumo de bebidas alcohólicas y el tabaquismo.

El uso de algunos medicamentos podría empeorar la condición, por lo que es necesario que los evites en gran medida. Como el uso de antihistamínicos, sedantes y antidepresivos. En caso de que exista alguna deficiencia de hierro en el organismo se deben consumir los suplementos nutricionales necesarios para cubrir tal insuficiencia.

Cuando el tratamiento se basa en la introducción de fármacos existen unos cuantos que se encuentran aprobados para tal condición. Debido a que la introducción de los mismos dependerá en gran medida de las condiciones del individuo y el agravamiento del síndrome.

Los medicamentos que se administran son los agonistas dopaminérgicos, estos se usan para enfermedades como el Parkinson. Los antiepilépticos se han utilizado con buenos resultados en este síndrome, al igual que, los opioides, los cuales son usados en los casos mucho más graves.

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