El síndrome de Estocolmo es la condición que padece un individuo cuando es víctima de secuestro en contra de su voluntad y este desarrolla una vinculación con su secuestrador. Este tipo de situación suele presentarse en una cuarta parte de las personas que son secuestradas alrededor del mundo.
En el ámbito de la psicología se maneja como una reacción psicológica que desarrolla la victima creando un vínculo afectivo con el captor en cuestión. Este síndrome se aplica a distintos ámbitos de la vida desde una relación domestica hasta una relación laboral. No solo se trabaja en función de lo que sucede durante un secuestro.
Índice
Síntomas del Síndrome de Estocolmo
Existen tres síntomas principales a destacar cuando sucede este síndrome.
- Se presentan sentimientos de comprensión y aprecio hacia la persona que se encuentra como secuestrador. En principio se podrá llegar a sentir temor pero conforme pasan los días puede ir generándose un acercamiento hacia el victimario. Estableciendo lazos afectivos sin sentir que sea víctima de un secuestro.
- Se justifica la acción del secuestrador e incluso podría llegar a sentir apoyo hacia la causas por las cuales se ha producido.
- Luego de salir de la situación de secuestro la victima puede permanecer con pensamientos positivos hacia el captor, defendiendo su posición y justificándolo.
¿Cuáles son las causas de esta condición?
La causa principal de este síndrome es el secuestro, el cual se presenta como una situación traumática que genera angustia y estrés. La victima utiliza como mecanismo de defensa la empatía hacia su captor. Con el paso del tiempo decide establecer una relación con el propósito de no percibir daños físicos o psicológicos.
Es una manera de sobrevivir a la situación de secuestro. Este tipo de síndrome se puede dar tanto en la victima como el victimario, sin embargo, el gran porcentaje de los secuestros no finalizan de esta manera. Deben existir algunas condiciones para que se pueda establecer este tipo de relación.
Para que dicha relación se desarrolle es común que el entorno social sea lo suficientemente reducido. Además las causas del secuestro comúnmente son de origen religioso o político en donde el trato entre el secuestrador con la víctima es continuo. Así como, la reacción del mismo no es violenta, tal vez en primeras instancias exista la sensación de peligro pero se puede crear un escenario en la que todo los acontecimientos cambien y la protección la brinde el secuestrador o así lo perciba el secuestrado.
¿Cómo se puede tratar el Síndrome de Estocolmo?
En este tipo de síndrome no se suele administrar ningún tipo de tratamiento en específico debido a que con el paso del tiempo la persona llega a olvidar y desaparecer los sentimientos de empatía hacia el secuestrador.
Sin embargo, es importante recibir la terapia para superar los síntomas que deje a su paso el secuestro para lo que se debe atender mediante un especialista en psicología. Se debe trabajar en función de los mecanismos de defensa que haya desarrollado la victima debido a la experiencia. Lo que en la gran mayoría de los casos necesita de tiempo para poder lograrlo.
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