Las vitaminas son sustancias presentes en los alimentos en pequeñas cantidades, que son indispensables para el correcto funcionamiento del organismo. Actúan como catalizador en las reacciones químicas que se producen en el cuerpo humano, provocando la liberación de energía. Así que. si hay déficit de vitaminas el cuerpo puede sufrir las consecuencias.

Se dividen en dos grandes grupos: las hidrosolubles, las cuales se disuelven en agua, y las liposolubles, las cuales el organismo almacena en los tejidos, el hígado y la grasa.

Tipos de carencias de vitaminas

Vitaminas

La deficiencia o carencia de vitaminas se ha vuelto más común en las últimas décadas, y la desinformación al respecto trae graves consecuencias. Un alimentación inapropiada y poco nutritiva puede producir trastornos, mientras que una ausencia total de vitaminas en la dieta puede provocar enfermedades graves como el escorbuto (empobrecimiento de la sangre, ulceraciones y hemorragias).

De esta manera, el déficit de vitaminas puede agruparse en dos tipos: la avitaminosis (ausencia total de vitaminas en el organismo) y la hipovitaminosis (el déficit de una o varias). Ambas pueden perjudicar gravemente la salud y conllevar a peores enfermedades.

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Así, las causas de una deficiencia vitamínica son variadas y dependen del tipo de vitamina que se requiera. Sin embargo, lo más común es que se deba por dos razones fundamentales: la mala alimentación y ejercicio intenso. Con la práctica de la actividad física se produce un gran número de reacciones metabólicas en las que están implicadas las vitaminas. Por ello, el ejercicio intenso puede provocar carencias de estas vitaminas, siendo necesaria la ingesta de suplementos. Asimismo, dado que el organismo puede almacenar las vitaminas liposolubles como reserva, su carencia estaría basada en malos hábitos alimentarios. Existe el riesgo de saturación si se consumen de forma excesiva e incontrolada.

Consecuencias de este déficit

vitaminas

Ahora, en relación a las graves consecuencias de la falta de vitaminas, existen síntomas que podrán sugerir la falta de alguna en específico o de varias vitaminas en el organismo. Por ejemplo, la falta de las vitaminas del grupo A generan ceguera nocturna y alta vulnerabilidad ante infecciones. La falta de las vitaminas del grupo C genera escorbuto, sarpullido y ulceraciones. Igualmente, la falta del grupo D produce el raquitismo, y se caracteriza por el arqueamiento de las piernas, así como la desmineralización ósea generalizada y el ablandamiento del sistema esquelético, y aumento de las caries dentales. Por su parte, la escasez de vitamina K produce la enfermedad hemorrágica del recién nacido y hemorragias en el adulto y la de vitamina E produce debilidad, anemia y los problemas neurológicos. Asimismo se relaciona con cierto grado esterilidad.

El grupo más complejo es el de la vitamina B, y la carencia de estos tipos de vitamina dependerá de la falta específica de alguna de ellas. De esta manera, la falta de vitamina B1 o tiamina produce trastornos neurológicos e irritabilidad. La escasez de vitamina B2 puede producir alteraciones en mucosas de boca y ojos, así como resequedad de la lengua. La falta de B3 genera trastornos gastrointestinales y dermatológicos y el déficit de ácido fólico genera desnutrición y retraso en el crecimiento. Es importante tener una buena alimentación, para así tener todas las vitaminas necesarias y evitar aquellos síntomas que pueden afectar la calidad de vida.