La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual, la cual puede afectar tanto a hombres como a mujeres. Esta infección puede afectar tanto a los genitales como la boca y el recto de las personas que la contraigan.

Como queda dicho, la gonorrea se transmite a través de las relaciones sexuales, como la penetración vaginal o anal. Debido a esto, es una infección bastante común, sobre todo en jóvenes entre 15 y 30 años de edad. Si no se trata con inmediatez, la gonorrea puede causar otros tipos de enfermedades de mayor riesgo. Es por eso que vamos a hablar de cómo prevenir esta infección y de qué forma la podemos tratar.

Síntomas de la gonorrea

Los síntomas de la gonorrea suelen aparecer al poco tiempo de haberse producido la infección. En los hombres, se caracteriza por dolor al orinar, además de una secreción en la uretra parecida al pus. Por otra parte, las mujeres presentan muchos más síntomas, aunque en algunos casos suele ser asintomática. Además, pueden llegar a confundirse con una infección vaginal.

En el caso de las mujeres, el ardor al orinar y dolor abdominal son algunos síntomas de la gonorrea. También pueden aparecer secreciones y flujos vaginales de color amarillento, comunes de la enfermedad. Por otra parte, la mujer también puede presentar otros síntomas, como la fiebre, náuseas y vómito. Además, es posible que haya un sagrado entre períodos o después de haber tenido relaciones sexuales.

Causas de la gonorrea

La gonorrea es una infección causada por una bacteria llamada Neisseria gonorrhoeae, también conocida como gonococo. Esta bacteria se encuentra en las mucosas, sobre todo en la que se encuentra en los órganos genitales y orinales. Debido a esto, dicha bacteria logra ser transmitida durante el encuentro sexual sin protección.

Los gonococos pueden transmitirse a través del contacto con otro tipo de mucosa, como la garganta y el recto. Es por eso que muchas personas suelen contraer la gonorrea a través del sexo oral o anal.

Es posible que un bebé nazca con esta enfermedad si la madre posee la bacteria durante el parto. En estos casos, la bacteria actuará en los ojos del recién nacido, causando distintas enfermedades oculares sumamente peligrosas.

¿Cómo prevenir una infección por transmisión sexual?

gonorrea

¿Cómo prevenir la gonorrea?

Debido a que la gonorrea es una infección por transmisión sexual, la abstinencia es una forma de prevenirla. El uso de condones durante las relaciones sexuales, tanto masculino como femenino, también puede evitar que se contraiga esta enfermedad. Aunque, el mal uso de los mismos puede causar la propagación de esta enfermedad.

En caso que se pretenda tener relaciones sexuales sin usar preservativos, debemos saber si nuestra pareja posee alguna enfermedad. Si esa persona sospecha que ha contraído gonorrea, debemos evitar tener relaciones sexuales hasta que no haya concluido sus tratamientos. De esta forma, no habrá riesgo de que nosotros también nos contagiemos de la enfermedad.

Factores de riesgo de la gonorrea

La gonorrea es una enfermedad de trasmisión sexual sumamente contagiosa. Alrededor de 3 de cada 10 personas suelen contraer esta enfermedad al tener relaciones sexuales con una persona infectada. Pero existen algunos factores que pueden aumentar las probabilidades de contagiarnos de la gonorrea.

Las personas jóvenes son mucho más propensas de contraer la gonorrea, debido a la alta actividad sexual durante esa etapa. La mayoría de los pacientes diagnosticados poseen, generalmente, entre 15 y 30 años. Además, tener relaciones con distintas personas en un corto período de tiempo contribuye a la transmisión de la bacteria.

Diagnóstico de la gonorrea

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Diagnóstico de la gonorrea

La mejor forma que los médicos pueden detectar si una persona posee gonorrea es con un análisis de orina. Si fue contraída a través de relaciones anales u orales, un examen de los tejidos y secreciones también son necesarias. Esto se realiza utilizando un hisopo en la zona afectada para poder realizar un estudio en el laboratorio.

También podría detectarse si el paciente posee la infección con una muestra del canal urinario con un hisopo. En los hombres, se debe analizar la uretra, mientras que en las mujeres se toman muestras del cuello uterino. A dicha muestra se le añade un tinte, lo cual es una técnica conocida como tinción de Gram. Dicho tinte podrá detectar si el tejido está infectado con el gonococo.

Tratamientos para la gonorrea

La mejor forma de tratar la gonorrea es utilizando una gama de antibióticos. Pero, en algunos casos, la bacteria desarrolla resistencia a estos medicamentos, por lo que algunos médicos recetan distintos antibióticos. La mayoría de los antibióticos pueden ser administrados por vía oral. Pero, si se trata de un caso grave, se deberá hospitalizar al paciente y aplicarle los medicamentos de forma intravenosa.

Es necesario que la pareja del paciente también inicie un tratamiento, para evitar que la infección se propague. Luego de haber iniciado el tratamiento, el paciente deberá visitar al médico por lo menos una vez a la semana. De esta manera, se podrá controlar la evolución de la misma.

Si se trata de un bebé, nacido de una madre que estaba contagiada con gonorrea, el tratamiento es diferente. Es necesario administrarle algunos antibióticos para los ojos, para evitar la propagación de la conjuntivitis neonatal. Esto se debe a que los recién nacidos pueden nacer con esta infección.

Complicaciones de la gonorrea

Si no es tratada a tiempo, existen algunas complicaciones que pueden ser perjudiciales para el paciente. La más peligrosa de estas complicaciones es la infertilidad, la cual puede afectar tanto al hombre como a la mujer. Además, existe un riesgo de contraer enfermedades venéreas mucho más peligrosas, como el virus del VIH/SIDA.

Por otra parte, la bacteria de la gonorrea puede propagarse a otras partes del cuerpo. Por ejemplo, puede causar daños a las articulaciones, inflamación en el tejido conjuntivo del ojo y pústulas en la piel.

Si una mujer posee esta enfermedad durante el embarazo, es posible que el bebé la tenga al nacer. Esta enfermedad puede producir la aparición de úlceras en el ojo del recién nacido y, eventualmente, causarle ceguera.

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