El tema central de hoy será la Cirrosis y los tratamientos. Para empezar, la cirrosis es una enfermedad que se genera en el hígado. Esta se origina tras años de ataques a este órgano vital. El consumo excesivo de alcohol suele ser una causa común. A pesar de que el hígado por sí solo puede recuperarse, cuando se ve afectado éste crea un tejido cicatricial en vez de tejido sano. Así pues, si el tejido cicatrizado crece en gran medida entonces es cuando comienza a manifestarse esta afección.

Entre las muchas funciones que cumple el hígado en el organismo, las principales consisten en producir proteínas, acumular glucosa y metabolizar toxinas. Él es el gran productor de bilis y colesterol. También trabaja en la suma de elementos de coagulación en la sangre. Pero no debemos olvidar el más importante de todos, la provisión de hierro y vitaminas para el uso en el organismo. Lo que quiere decir que  el hígado desecha lo malo y acumula todo lo que necesita el cuerpo. Así pues, sigamos estudiando a fondo esta enfermedad, acompáñanos.

¿A qué se debe la cirrosis?

De las principales causas de esta enfermedad se encuentra el abuso en el consumo de alcohol. Así mismo, enfermedades como la hepatitis contribuyen a que la cirrosis se genere. De igual forma, esta es una enfermedad que se puede prevenir. El consumo diario y excesivo de bebidas como las cervezas o el vino pueden acarrear daños irreparables al hígado.Cirrosis y los tratamientos

Como se mencionó, otras de las causas de la enfermedad proviene del virus de la hepatitis B y la hepatitis C. Igualmente, las personas obesas son propensas a padecer de Esteatosis hepática. Esta es la que comúnmente se conoce como la enfermedad del hígado graso de origen no alcohólico.

Existen otras tantas de origen hereditario como la hemocromatosis, enfermedad de Wilson, fibrosis cística, hepatitis derivadas de medicamentos o drogas. Más adelante veremos cómo es el procedimiento certero para verificar si nuestro organismo está sufriendo de esta enfermedad. También estudiaremos la mejor forma de combatir y curar a la cirrosis.

La mejor manera de diagnosticar una Cirrosis

El procedimiento más idóneo es basarse en la historia clínica del paciente. Tener conocimiento si ha habido abuso de alcohol o si se ha sufrido de algunas de las enfermedades mencionadas anteriormente, como la hepatitis. También se debe verificar si en el historial médico familiar en algún momento han existido padecimientos de enfermedades hepáticas.

Cirrosis y los tratamientos

El médico certeramente deberá proceder a practicar un examen físico para cerciorarse si existe algún aumento del tamaño del hígado o el bazo. Algún tipo de lesión en la piel como es la presencia de arañas vasculares, o el enrojecimiento de las palmas de las manos son indicativos de la cirrosis. Comúnmente se realizará algún tipo de examen en la sangre el cual determinará los valores asociados a padecimientos en el hígado. Tal es el caso de las transaminasas, o presencia de virus hepático.

Una de las formas indirectas de encontrar esta enfermedad es a través de las ecografías abdominales. Éstas mostrarán algún tipo de esteatosis hepática o la presencia de quistes en el órgano

Cirrosis y los tratamientos: ¿Qué se puede hacer al respecto?

No existe un tratamiento específico para esta enfermedad. La mejor forma de combatirla es retardándola o evitar la evolución de la misma. Existen ciertos procedimientos que pueden ayudar a detenerla y mantenerla a raya.

Tratamientos basados en la dieta son los que dan mejores resultados. La disminución del consumo de grasas y sal es primordial. Así como el descenso en el consumo de proteínas como las carnes rojas y el pescado. Se debe tratar de mantener una dieta equilibrada y sana siempre de la mano de un especialista en el área.

Cirrosis y los tratamientos

Entre los tratamientos con fármacos comúnmente se utilizan los diuréticos. Justamente para evitar la acumulación de líquidos en el organismo. Lógicamente, se debe evitar por todos los medios el consumo de excesivo de alcohol.

Como último tratamiento se procedería al trasplante de hígado. Este se realiza en aquellos pacientes en donde la mortalidad es bastante alta, y la esperanza de vida se reduce a menos de dos años.